martes, 31 de marzo de 2020

Balaguer llama ovejo a Bosch y el profesor le responde

El Nacional de ¡Ahora!, Santo Domingo, 3 de octubre de 1972, p.12 / p.24. 


[…] Sucedió que yo estuve hablando, igual que ahora, por Radio Comercial, y tuve que explicar que algunas cosas que había dicho el Dr. Balaguer no eran como él las dijo; por ejemplo, recuerdo aquello de que la economía agraria era la infraestructura de la economía nacional y aquello otro de que las avenidas de lujo son económicamente reproductivas. 

Cuando le expliqué a ustedes que no era verdad eso de que la economía agraria es la infraestructura de la economía nacional ni era verdad que cuando se construían avenidas lujosas se hacía obra económicamente reproductiva, el Dr. Balaguer se molestó, porque se le habían agotado las ideas y porque sentía deshacerse bajo sus pies la fuerza popular que en otro tiempo lo aupara al poder, y se puso a decir que yo echaba sapos y culebras por la boca; es decir, el Dr. Balaguer respondió a mis palabras con un ataque personal, absolutamente personal; y llegó mucho más lejos, porque me dijo ovejo, creyendo que al usar esa palabra iba a desprestigiarme, o tal vez para darle a entender a su gente que debían empezar a decirme ovejo, como rompió a hacer el teniente Ramón García, de Dajabón, tal como conté en un artículo titulado “La Reelección: Atropellos y Corrupción”, que se publicó en el número 5 de la revista Política. Ese teniente García se dedicó a salir a los campos, reunía a los campesinos, mataba a un ovejo y después repartía la carne diciendo que se la comieran que ese era “Juan Bosch”. 

Eso de poner nombretes es muy propio de cierto tipo de gente que tiene cualquier cosa, menos grandeza en el alma y cerebro en la cabeza; pero a mí no me molestó nunca que me dijeran ovejo porque eso lo inventaron en el año 1963 algunos tipos de baja ralea que querían ponerme un mal nombre y no hallaron cuál ponerme. No podían decirme gato porque hasta ellos decían que yo era honrado; no podían decirme tigre porque hasta ellos sabían que nunca he derramado sangre humana; no podían decirme burro porque hasta ellos sabían que lo que me falta no es inteligencia; no podían decirme nada que era insultante o infamante, y me pusieron ovejo porque yo tenía y tengo la cabeza blanca. ¿Pero es eso algo que me manche, algo que deshonre? Aquí hay mucha gente con la cabeza blanca como la mía, empezando por el Dr. Balaguer, que tiene tantas canas como yo, con la diferencia de que él se las tiñe y yo no, porque yo no tengo ningún interés en cambiar las cosas de la naturaleza, y si tengo la cabeza blanca porque eso me viene de familia, pues seguiré con ella blanca y no haré nunca el menor esfuerzo, como no lo he hecho hasta hoy, para cambiar ese color, que además es el color del PRD. 

Por otra parte, el ovejo es un animal que a nadie le hace daño; que da carne y da lana para provecho de la humanidad, y es el animal con el cual durante siglos y siglos fue presentado Cristo a los ojos del mundo. Ahora bien, el Dr. Balaguer me llamó ovejo con mala intención, con intención de herirme; me hizo, pues, un ataque personal […] 


El Nacional de ¡Ahora!, Santo Domingo, 3 de octubre de 1972, p.12 / p.24. 







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