martes, 31 de marzo de 2020

Balaguer llama ovejo a Bosch y el profesor le responde

El Nacional de ¡Ahora!, Santo Domingo, 3 de octubre de 1972, p.12 / p.24. 


[…] Sucedió que yo estuve hablando, igual que ahora, por Radio Comercial, y tuve que explicar que algunas cosas que había dicho el Dr. Balaguer no eran como él las dijo; por ejemplo, recuerdo aquello de que la economía agraria era la infraestructura de la economía nacional y aquello otro de que las avenidas de lujo son económicamente reproductivas. 

Cuando le expliqué a ustedes que no era verdad eso de que la economía agraria es la infraestructura de la economía nacional ni era verdad que cuando se construían avenidas lujosas se hacía obra económicamente reproductiva, el Dr. Balaguer se molestó, porque se le habían agotado las ideas y porque sentía deshacerse bajo sus pies la fuerza popular que en otro tiempo lo aupara al poder, y se puso a decir que yo echaba sapos y culebras por la boca; es decir, el Dr. Balaguer respondió a mis palabras con un ataque personal, absolutamente personal; y llegó mucho más lejos, porque me dijo ovejo, creyendo que al usar esa palabra iba a desprestigiarme, o tal vez para darle a entender a su gente que debían empezar a decirme ovejo, como rompió a hacer el teniente Ramón García, de Dajabón, tal como conté en un artículo titulado “La Reelección: Atropellos y Corrupción”, que se publicó en el número 5 de la revista Política. Ese teniente García se dedicó a salir a los campos, reunía a los campesinos, mataba a un ovejo y después repartía la carne diciendo que se la comieran que ese era “Juan Bosch”. 

Eso de poner nombretes es muy propio de cierto tipo de gente que tiene cualquier cosa, menos grandeza en el alma y cerebro en la cabeza; pero a mí no me molestó nunca que me dijeran ovejo porque eso lo inventaron en el año 1963 algunos tipos de baja ralea que querían ponerme un mal nombre y no hallaron cuál ponerme. No podían decirme gato porque hasta ellos decían que yo era honrado; no podían decirme tigre porque hasta ellos sabían que nunca he derramado sangre humana; no podían decirme burro porque hasta ellos sabían que lo que me falta no es inteligencia; no podían decirme nada que era insultante o infamante, y me pusieron ovejo porque yo tenía y tengo la cabeza blanca. ¿Pero es eso algo que me manche, algo que deshonre? Aquí hay mucha gente con la cabeza blanca como la mía, empezando por el Dr. Balaguer, que tiene tantas canas como yo, con la diferencia de que él se las tiñe y yo no, porque yo no tengo ningún interés en cambiar las cosas de la naturaleza, y si tengo la cabeza blanca porque eso me viene de familia, pues seguiré con ella blanca y no haré nunca el menor esfuerzo, como no lo he hecho hasta hoy, para cambiar ese color, que además es el color del PRD. 

Por otra parte, el ovejo es un animal que a nadie le hace daño; que da carne y da lana para provecho de la humanidad, y es el animal con el cual durante siglos y siglos fue presentado Cristo a los ojos del mundo. Ahora bien, el Dr. Balaguer me llamó ovejo con mala intención, con intención de herirme; me hizo, pues, un ataque personal […] 


El Nacional de ¡Ahora!, Santo Domingo, 3 de octubre de 1972, p.12 / p.24. 







BOSCH: LOS SENTIMIENTOS y LAS IDEAS NO SE HEREDAN


LOS SERES HUMANOS NO HEREDAN NI LOS SENTIMIENTOS NI LAS IDEAS
El Nacional de ¡Ahora!, Santo Domingo, 7 de julio de 1972. p.11.


La manera de sentir, de pensar y de actuar de los seres humanos depende, en primer lugar, de la clase social a que pertenezca cada quien, y en segundo lugar, depende de factores absolutamente personales, como el grado de inteligencia o de salud nerviosa y mental de cada persona. 

[…] Hace ya muchísimos años que los científicos han establecido que los seres humanos no heredan ni los sentimientos ni las ideas. Los conceptos que expresó el Dr. Balaguer en la pequeña parte del discurso a que he estado refiriéndome están mandados a guardar; fueron retirados de la circulación intelectual hace años y años, y el que trate de resucitarlos hoy en cualquier país del mundo, lo mismo si es Alemania que si es Haití, lo que hará será provocar risitas de piedad. Hoy se sabe, y se enseña en todas las escuelas, que la manera de comportarse de la gente viene de la forma en que ha estado viviendo, porque la conducta, cuando no se trata de enfermos mentales o emocionales, es el producto de la sociedad, y en la sociedad hay diferentes maneras de comportarse porque hay diferentes maneras de vivir; no se comporta lo mismo el muerto de hambre que el tutumpote debido a que el primero pasa trabajos desde que nace y al segundo la vida se le presenta fácil. 

La manera de sentir, de pensar y de actuar de los seres humanos depende, en primer lugar, de la clase social a que pertenezca cada quien, y en segundo lugar, depende de factores absolutamente personales, como el grado de inteligencia o de salud nerviosa y mental de cada persona. Así, pues, es anticientífico decir que los dominicanos somos así o somos asao; lo que sí puede decirse es que cada capa social de nuestro país da de sí las condiciones para que sus miembros tengan esta o aquella manera de actuar o comportarse. 

Así, para explicarse por qué Duarte no fue individualista, ni tuvo una propensión innata, o mejor dicho, una inclinación natural a la frustración y la anarquía, o aclarando mejor la idea, no nació con rabia debido a sus fracasos ni con tendencia al desorden por odio a la autoridad, hay que fijarse en qué personas formaban su familia, su hogar, y en qué capa social vivía esa familia. 

El Pueblo dominicano tiene mucho más de siglo y medio siendo una sociedad predominantemente pequeño burguesa, es decir, una sociedad en la que la mayoría de la gente ha vivido y vive de propiedades pequeñas, y aún durante muchísimos años una parte importante de los que tenían propiedades grandes vivían como si las tuvieran pequeñas, porque producían poco, escasamente para ir tirando. En la pequeña burguesía hay varias capas; la alta, la mediana, la baja y aun en el sector de la baja, hay bajos pequeños burgueses pobres muy pobres. 

Durante años y años, en la sociedad dominicana no había cambios porque el país vivía, y vivió más de un siglo, en medio de mucha pobreza, y el camino más seguro para que alguna gente saliera de la pobreza era el de la política, que durante casi un siglo se ejercía mediante el uso de las armas; y resultaba que tirando tiros y haciendo lo que entonces se llamaba pronunciamientos algunos dominicanos de la baja pequeña burguesía pobre y muy pobre llegaban a generales y de ahí nació el criterio de nuestro individualismo y de nuestra propensión innata a la frustración y la anarquía. Pero ahora la situación no es igual; ahora un joven que quiere salir de la baja pequeña burguesía pobre o muy pobre tiene ante sí más de un camino; o se hace revolucionario, con el propósito de contribuir a que la sociedad cambie; o se hace profesional estudiando en alguna de las tres universidades del país y de ser posible, se va a los Estados Unidos a ejercer la profesión; o se hace servidor del frente oligárquico para conseguir ascensos en la Policía o en el Ejército o en el Gobierno o para conseguir negocios que le permitan enriquecerse rápidamente, como por ejemplo, consiguiendo un contrato para construir algo o logrando que se le exonere un auto o que le den ventajas de otro tipo. Uno de los caminos para conseguir ventajas del Gobierno es formar un partidito de esos a los que se […] Pero esos partiditos no se formarían, y no habría tantos dominicanos buscando la vía fácil de la corrupción de bajos pequeños burgueses, si el Dr. Balaguer no les ofreciera, como lo hace, dinero, posiciones y autoridad a todos los que se le ponen a la orden para llevarlo a una nueva reelección. 

Se sabe que la corrupción cachachea en este país, pero al mismo tiempo se sabe que quien más estimula aquí la corrupción es el Dr. Balaguer, y que la estimula porque piensa que apoyándose en gente corrompida él podrá mantenerse en el poder todos los años que le quedan de vida. No hay, pues, tal individualismo ni tal propensión innata a la frustración y a la anarquía en la base de la formación de los ventorrillitos políticos que se forman cada día en nuestro país; lo que hay es negocio; lo que hay es la búsqueda de negocios y beneficios por la vía de la política, y eso está alentado por el Dr. Balaguer, de manera que no nos explicamos por qué el Dr. Balaguer condena lo que él mismo contribuye a crear. El Dr. Balaguer cree que la política es un negocio, y que todos los hombres van a la lucha política por negocio, para obtener beneficios, tal como se obtienen montando una tienda, y debido a que cree eso, da dinero, da posiciones, da contrato, da exoneraciones; así, piensa él, la gente que se beneficia de ese dinero, de esas posiciones, de esos contratos, de esas exoneraciones, será siempre balagueristas. Entonces, ¿de qué se queja? En la vida política del Dr. Balaguer, que tiene ya varios años, nadie ha visto nunca al Dr. Balaguer actuando de otra manera y ni siquiera hablando de manera diferente a como lo hace siempre. El Dr. Balaguer tiene muy mala opinión del Pueblo dominicano, y actúa con ese pueblo de acuerdo con lo que piensa de él. 

Por esa razón él considera que lo que este pueblo quiere es dinero, son edificios, son avenidas, son cosas de piedras y cemento; no ejemplo, no ideas, no principios. El Dr. Balaguer no se da cuenta de que, desde muchos, pero muchísimos siglos antes de que Jesús apareciera por los campos de Galilea predicando sus ideas, en el mundo conocido de entonces había habido muchos grandes constructores; había habido gobernantes que construyeron la enorme ciudad de Babilonia, las pirámides de Egipto, cosas mil veces más importantes y grandiosas que el Mirador del Sur y los brocalitos de falsos pozos de la orilla de la autopista que va a Boca Chica. ¿Y cuántas personas saben hoy quiénes fueron esos grandes constructores? Sólo los especialistas en la historia de esas construcciones; quizá quinientos. Quizá mil. En cambio a Jesús, que nunca puso un ladrillo sobre otro, ni abrió un trillo ni clavó un clavo, lo conocen más de seiscientos millones de personas, y lo mismo pasa con Marx o con Lenín; y con esos ejemplos lo que quiero es recordarles a ustedes que aunque es importante hacer cosas materiales, lo es mucho más hacer aquellas que les señalan a los pueblos los rumbos que deben seguir para ser mejores, más justos y más libres. Cuando el Partido Revolucionario Dominicano comenzó a actuar en el país, el 5 de julio de 1961, lo que hizo fue predicarle al Pueblo la verdad, no repartir exoneraciones de automóviles ni dar puestos ni comprar conciencias con el dinero del Pueblo; y el Pueblo nos siguió y año y medio después nos llevó al poder, y estando en el poder no compramos gente. Y que no venga ahora el Dr. Balaguer a decir que por eso nos tumbaron, porque no compramos hombres como se compra carne en la carnicería, porque a nosotros no nos tumbaron los dominicanos; a nosotros nos tumbó, como expliqué el año antepasado, la misión militar norteamericana por miedo a que el mundo se enterara de que el gobierno de Kennedy había organizado aquí, sin conocimiento del Gobierno dominicano, campamentos militares dedicados a atacar Haití. 

Hay dominicanos que se ponen en venta, pero no forman la mayoría de este pueblo. Esos que se ponen en venta buscan el lado de los que se dedican a comprarlos […] Con el dinero del Gobierno, que es el dinero del Pueblo; dinero que le pagan al Gobierno los ciudadanos […] con ese dinero del Pueblo el Gobierno reparte entre sus seguidores máquinas de coser, guaguas, autos, casas, comida, y a pesar de eso el propio Dr. Balaguer dice que la militancia reformista está en su mayoría falta de calor y que sus dirigentes se hallan durmiendo. Esa es la confesión de un gran fracaso, y es natural que el partido del Dr. Balaguer fracase, porque a un partido al que solamente se le ofrecen bienes materiales, dinero y ventajas, no se le puede dar ninguna mística, ningún sentimiento real que lo mantenga unido. Contemplando al Dr. Balaguer y su manera de ejercer la política he recordado muchas veces el caso del general Fulgencio Batista, el que fue presidente de Cuba dos veces y durante muchos años controló la vida de aquel país desde la jefatura de las Fuerzas Armadas. Batista mantuvo su posición predominante en la política cubana haciendo lo mismo que el Dr. Balaguer, repartiendo privilegios y riquezas entre sus amigos; y así hizo rica a mucha gente; hizo coroneles a muchos sargentos y mayores y capitanes, esos coroneles, esos ricachos batisteros tuvieron que decidir con qué se quedaban, si con su dinero, con sus rayas o con Batista; y naturalmente prefirieron quedarse con su dinero, con sus fincas, con las casotas que Batista les había proporcionado, con sus rayas de generales, coroneles y capitanes; y Batista se halló solo a tal punto que tuvo que coger el último avión que quedaba en Cuba y salir volando hacia acá, hacia la República Dominicana. 

Los amigos a quienes los favores del Dr. Balaguer han enriquecido serán balagueristas mientras no tengan que poner en peligro sus riquezas por ser balagueristas, porque ese día serán los defensores de esas riquezas, no los del Dr. Balaguer. 

En este país hay balagueristas, y sería una tontería negarlo; pero no hay reformistas. El Partido Reformista es un nombre y algunos edificios hechos con dinero que se ha obtenido a través de empleos públicos, no por donación popular, y nada más. El Dr. Balaguer dijo que “está muy generalizada, sobre todo en los círculos más politizados del país, la opinión de que el Partido Reformista, centralizado en la persona de quien habla, está llamado a desaparecer cuando se cierre también mi trayectoria personal en la vida política dominicana”. El Dr. Balaguer dijo esas palabras para más o menos quitarle valor en otras que dijo inmediatamente después. Pero lo cierto y verdadero es que lo que dijo es así. Cuando termine lo que él llamó la “trayectoria personal en la vida política dominicana” del Dr. Balaguer, ahí mismo terminará el Partido Reformista; y unos años después, su nombre ni siquiera figurará en la historia política del país. Puede ser que figure en la historia de la politiquería, en la historia de los negocios, en la historia de la corrupción. Pero seguramente no figurará en la historia política de la República. 

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Bosch: La fuerza de la política

Alocución del profesor Juan Bosch por radio comercial, 6 de julio de 1972
El Nacional de ¡Ahora!, Santo Domingo, 6 de julio de 1972, pp.12-13.

Gabriel Garcia Marquez celebrando el 70 aniversario del nacimiento del profesor Juan Bosch   
El Dr. Balaguer se ha referido varias veces a la política y habla de ella como si fuera una actividad de sinvergüenzas, de charlatanes o de negociantes. Pero resulta que la política no es una vagabundería, no es una charlatanería y no es un negocio. La política es una verdad tan verdadera como el sol que nos alumbra y el aire que respiramos es una verdad social que surge de la sociedad de los hombres, que brota de manera natural, como brota la vegetación de la tierra, donde quiera que se reúnen hombres y mujeres en sociedad, lo mismo si se trata de una sociedad primitiva, como lo era la de los indios que vivían aquí antes de la llegada de los españoles, que si se trata de una sociedad poco desarrollada, como lo es la nuestra, que si se trata de una sociedad muy desarrollada, como es la de los Estados Unidos; lo mismo si se trata de una sociedad capitalista, como la norteamericana, que si se trata de una sociedad socialista, como la de la Unión Soviética o la de China. 

El político que no se da cuenta de que la política es una verdad social que ningún hombre puede negar, rechazar, ignorar o tratar de ocultar, está llamado a tener grandes tropiezos. La política es una verdad social tan poderosa, que después de haberse pasado media vida pidiendo la exterminación por medio de la guerra de todos los comunistas del mundo entero, y especialmente de los de China, el presidente Nixon tuvo que doblar la cabeza y viajar a China, y tuvo que entrar a la casa de Mao Tse-Tung. No fue Mao Tse-Tung el que fue a Washington y entró en la Casa Blanca a saludar respetuosamente a Richard Milkhause Nixon; fue Richard Milkhause Nixon el que viajó a Pekín y fue a saludar respetuosamente a Mao Tse-Tung, con lo cual reconoció que había estado equivocado de medio a medio cuando pedía la cabeza del líder chino y de todos los comunistas chinos. 

¿Y por qué tuvo el presidente Nixon que ir a China? ¿Por qué tuvo que negar con ese viaje lo que había dicho y hecho antes? Pues porque necesita reelegirse en el mes de noviembre de este año, y para lograr los votos que le den la reelección tenía que presentarse ante el pueblo norteamericano como un hombre que trabaja por la paz del mundo, y la paz del mundo no puede obtenerse hoy sin llegar a un entendimiento con los grandes países socialistas, como China y la Unión Soviética. 

La política le demostró a Nixon su fuerza, el poder que surge de ella; la política lo forzó a hacer todo lo contrario de lo que había hecho durante años y años; la política lo llevó a tragarse muchos discursos y muchas declaraciones que había dicho cuando era un profesional del anticomunismo. La política es una realidad social, es una verdad social, es una fuerza social, y por esa razón todo el mundo debe saber política, y todo el mundo debe reconocerla como una función indispensable, una actividad que debe ejercerse con principios morales, no como si se tratara de una vagabundería, de una charlatanería o de un negocio; y ese no es el criterio del Dr. Balaguer. 

El Dr. Balaguer cree que un Presidente de la República puede, por razones políticas, decir un discurso y mantenerlo en secreto, por lo menos para una parte de la población; que puede decirle a una persona una cosa y a otra persona la contraria; que puede ofrecerle a los campesinos pobres las tierras arroceras y al mismo tiempo decirles a los dueños de esa tierras que estén tranquilo, que sus tierras seguirán siendo suyas, a menos que ellos mismos quieran venderlas por las buenas; que puede decirle al país que se le quitarán la tierras del Estado a los que están ocupándolas para dárselas a los campesinos y al mismo tiempo decirles a los campesinos que los que se metan en una de esas tierras son enemigos del Gobierno, de la paz y de la seguridad del país. 

Desde que está en el Gobierno, y de eso hace ya algunos años, el Dr. Balaguer no ha dado la menor señal de que respete la política o que la considere una actividad moral como tiene que ser la medicina, como tiene que ser la arquitectura, como tiene que ser cualquiera tarea que brote de forma natural de la existencia misma de la sociedad, tal como brota de la existencia de la vida humana la necesidad de conservar la salud y la de vivir bajo un techo. 

Trujillo creía que la política era el ejercicio del poder sin límites y lo creía con cierta razón porque él llegó a ser el hombre que tuvo más poder en la América Latina, a partir de la época en que nuestros países dejaron de ser españoles, pues mientras fuimos españoles el poder del rey de España era indiscutido en nuestra tierra. ¿Y qué le pasó a Trujillo? Que un día se encontró de frente con un poder más grande que el suyo, que fue el poder de la muerte. 

En una ocasión, hace algo más de un año, respondiendo a aquel discurso del Dr. Balaguer en que me amenazó con expulsarme de este país en el que tengo tanto derecho a vivir como el que tiene él, les expliqué que en su última Constitución Trujillo había impuesto un artículo expresamente escrito para que yo no pudiera ser Presidente de la República, y también impuso otro artículo para que su hijo Ramfis pudiera ser presidente; y sin embargo la política nacional, la política dominicana se produjo de tal manera que yo vine a ser presidente y su hijo vino a ser exiliado. ¿Y por qué sucedió eso? Pues sucedió, como dije hace un momento, debido a que Trujillo se encontró con la muerte; y se encontró con la muerte porque a eso lo llevó, de manera inevitable, su estilo de gobernar, su idea de que la política consistía en el ejercicio del poder sin ningún límite; y la muerte de Trujillo trajo, entre otras consecuencias, la llegada al país, un día como hoy, hace once años de la Comisión Ejecutiva del Partido Revolucionario Dominicano, y con la llegada de los comisionados del PRD el país entró a una nueva etapa de su historia política.

El Nacional de ¡Ahora!, Santo Domingo, 6 de julio de 1972, pp.12-13.



lunes, 30 de marzo de 2020

100 Preguntas de "HISTORIA" Test/Trivial/Quiz

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La isla del tesoro , de Robert louis Stevenson,
Los tres mosqueteros , de Alejandro Dumas,
El viejo y el mar , de Ernest Hemingway.
Rojo y negro, de Stendhal,
La guerra y la paz , de Leon Tolstoi,
El túnel, de Ernesto Sábato.
A sangre fria de Truman Capote,
Crimen y Castigo , de Dostoievski.
Diario de la guerra del cerdo. de Bioy Casares.
1984 - George Orwell
Ana Karenina - León Tolstoi
Casa tomada - Julio Cortázar
Crimen y castigo - Fedor Dostoiewski
De profundis - Oscar Wilde
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Desde la celda - Gustavo Adolfo Becquer
El artista del hambre - Franz Kafka
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El lobo estepario - Hermann Hesse
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Del amor y otros Demonios (García Marquez)
-El Tunel (Ernesto Sábato)
-Crónica de una muerte anunciada (García Marquez).
-Todos los fuegos el fuego (Julio Cortazar)
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-Los Miserables (Victor Hugo).
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Rojo y negro, de Stendhal.
El conde de Montecristo, de Alejandro Dumas.
Los miserables, de Víctor Hugo.
Los hermanos Karamazov, de Dostoievsky.
Anna Karenina, de Tolstoi.
Amalia, de José Mármol.
Cumbres borrascosas, de Emilie Brontë.
La guerra y la paz, de Tolstoi.
El proceso, de Kafka.
Jane Eyre, de Charlotte Brontë.


El Principe por Nicolás Maquiavelo - Resumen Animado





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El Principe por Nicolás Maquiavelo - Resumen Animado

 El Príncipe (en el original en italiano: Il Principe) es un tratado de doctrina política escrito por Nicolás Maquiavelo en 1513 mientras se encontraba confinado en San Casciano por la acusación de haber conspirado en contra de los Médici. Maquiavelo dedicó la obra a Lorenzo II de Médici, hijo de Pedro II de Medici, con la esperanza de reconquistar el encargo de Secretario de la República, y fue publicada póstumamente en 1532. Se trata sin duda de su obra con más renombre, aquella por la cual ha nacido el sustantivo "maquiavelismo" y el adjetivo "maquiavélico".
A pesar del uso despectivo que confiere al término "maquiavélico" no es otra cosa sino una obra dotada de un gran conocimiento de la psique humana, un enorme sentido común y mucho pragmatismo. Tanto es así, que muchos hombres de negocios y políticos han extrapolado algunas de sus ideas.


BOSCH:HABLA DE SUS INICIOS EN LA POLÍTICA



Juan Bosch:
-Habla de sus inicios en la política
-De su encuentro con Hostos
-De su 24 años de Exilio
-Del Exilio a la presidencia.
-De su evolución ideológica después de estudiar a Marx y Engels.

En 1973 Bosch abandonó al socialdemócrata PRD por razones ideológicas y tácticas y fundó el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Desde entonces ha sido el líder del Partido, su candidato presidencial y su principal estratega. En su base, el Partido contaba con jóvenes dedicados y militantes, al que Bosch asoció también estudiantes, pobres y trabajadores de la caña de azúcar. Estos votantes -quienes estaban descontentos con los 8 años de gobierno del PRD -llevaron al PLD a crecer del 1% de los sufragios que obtuvieron en 1978 a un tercer lugar en 1986 con un 18% de los votos.

Martin Murphy, profesor adjunto de antropología en la Universidad de Notre Dame, realizó la siguiente entrevista en casa de Bosch en Santo Domingo en 1986, cuatro días después de que Joaquín Balaguer fuese proclamado presidente por quinta vez.

-¿Cuándo se involucró en política por primera vez?
-A finales de 1938 fui a Puerto Rico. Había una severa crisis económica allí que había comenzado en 1929. La dictadura de Trujillo tenía ocho años en el poder. No podía continuar viviendo en el país porque Trujillo me había enviado un mensaje diciéndome que sería nombrado diputado. Para poder salir, persuadí a un amigo médico para que hiciera un falso diagnóstico a mi esposa diciendo que ella necesitaba recibir un tratamiento médico en Puerto Rico.

La publicación de las obras completas de Hostos fue decidida para esa época porque en enero de 1939 se cumplía el primer centenario de su nacimiento. Un concurso había sido organizado en el que participarían editoras de Argentina, México, Chile y Cuba para publicar su extensa obra completa. Una editora cubana ganó el concurso por lo que el comité me envió a Cuba a dirigir la publicación. Llegué a Cuba a principios de enero de 1939, seis meses antes de cumplir mis treinta años. Encontré allí una actividad política intensa, la cual me causó gran impresión. Para esa época, cuatro partidos políticos trabajaban activamente en la preparación de una nueva constitución que ellos esperaban estabilizaría la situación posterior al final de la dictadura de Machado. Los partidos involucrados eran el liberal, el conservador, el Partido Revolucionario Cubano -conocido como el Partido Auténtico- y el Partido Socialista Popular que era el Partido Comunista Cubano.

Luego de redactar la Constitución, se realizaron las elecciones en 1940 y ganó Fulgencio Batista. Batista había sido el jefe del Ejército hasta hacía algunos meses. Pero antes de esas elecciones, comenzó la Segunda Guerra Mundial con la invasión de los nazis a Polonia. El acontecimiento causó otro tipo de movilización política en el pueblo cubano. Los periódicos y la radio anunciaban noticias sensacionalistas diariamente. La gente discutía constantemente los asuntos cubanos e internacionales en cafés, parques, autobuses, vehículos y calles. Todo esto contribuyó con mi formación política.

Durante este período de mi desarrollo político, un pequeño grupo de dominicanos que vivían fuera del país fundaron el Partido de la Revolución Dominicana (PRD). Yo era parte del grupo que organizó el partido en La Habana en 1939, ese grupo se transformó en comité central y estaba encargado de organizar el partido en Santiago de Cuba, Guantánamo, Nueva York y Caracas. Como era conocido como escritor en el mundo de habla hispana, me era fácil conocer líderes políticos en los países que visitaba. Por ejemplo, en México conocí a Lombardo Toledano y en Guatemala al presidente Juan José Arévalo. En Venezuela conocí a Rómulo Betancourt y a Rómulo Gallegos, los cuales fueron luego presidentes. Ofrecí una conferencia en Venezuela en 1945 durante la dictadura de Trujillo y fui introducido por Gallegos, quien en esa época era el presidente del Partido de Acción Democrática (AD) y uno de los grandes novelistas de lengua española.

Se me había encargado organizar un frente contra Trujillo en todos los países. En 1947 organizamos una expedición armada que salió de Cuba hacia la República Dominicana luego de un período de entrenamiento de tres meses en una isla llamada Cayo Confites lejos de la costa de Camagüey.

Obtuvimos las armas a través de Juan Domingo Perón en Argentina. Nuestro contacto con Perón era el presidente de Guatemala. Juan José Arévalo, quien había vivido en Argentina varios años durante la dictadura de Ubico en Guatemala (1931-1944). Se casó con una argentina y dio clases en la Universidad. Estas armas llegaron a través de Guatemala. El gobierno cubano nos dio luz verde para organizar la expedición de Cayo Confites.

Fue ahí donde conocí a Fidel Castro. En ese entonces era un estudiante de Derecho de 21 años. El se unió a la expedición, conjuntamente con hombres de otros países de América, pero especialmente del Caribe. Había dominicanos, cubanos, nicaragüenses, puertorriqueños, venezolanos y hasta un norteamericano de ascendencia húngara. Salimos de Cayo Confites y nos dirigimos hacia la República Dominicana, pero fuimos hechos prisioneros cuando estábamos cerca.

Para entonces era conocido como líder político y como escritor y se me eligió miembro de la Junta Revolucionaria que dirigía el movimiento contra Trujillo. La Junta estaba compuesta por una comisión política y un militar. Juan Rodríguez y yo estábamos en la comisión militar y fuimos los únicos líderes que apresaron. El barco en el que íbamos fue llevada a la Bahía de Antillas y de ahí fuimos llevados a La Habana. Hice una huelga de hambre durante tres días para hacer presión para que liberaran a los prisioneros exceptuando a los líderes. Fui llevado al hospital militar y dejado allí durante varios días. En resumen, este fue el inicio de mi vida política.

-¿Podría Ud. explicar cuándo y bajo qué circunstancias finalizó su exilio?
-Sí, estuve en el exilio 23 años, hasta octubre de 1961, año en que mataron a Trujillo. Luego volví al país como presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) para dirigir el partido -no había tiempo para hacer más nada-. Me pasé todo el tiempo en política electoral, algo desconocido para la República Dominicana. Las elecciones se llevaron a cabo el 20 de diciembre de 1962 y era el candidato presidencial del PRD. Ganamos las elecciones y asumí la Presidencia de la República el 27 de febrero de 1963 siendo objeto de un golpe de Estado el 25 de septiembre de 1963.

-El golpe tuvo un significado especial para el NACLA dado que la organización se formó en respuesta a la invasión que hicieron los Estados Unidos a la República Dominicana en 1965. Hábleme de ese período.

-Se han dicho muchas mentiras sobre ese golpe militar y poco ha sido dicho sobre lo que sucedió en realidad. El golpe militar fue dado por una misión de militares norteamericanos en Santo Domingo. He dicho eso tantas veces, pero los periodistas norteamericanos lo han mantenido en silencio.

-La prensa dominicana publicó durante las elecciones de 1982 que Ud. dijo que no creía en la democracia. ¿Fue citado correctamente, y de ser así, qué quería decir con ese comentario?

– Uno no puede creer en la democracia dominicana, ni en la democracia bolivariana, paraguaya, chilena o mexicana. ¿Qué sucedió hace 10 años en Uruguay y en Argentina y hace 20 años en Brasil y en la República Dominicana?

El estilo de democracia norteamericana es el producto del desarrollo capitalista. Estados Unidos fue el primer país en la historia de la humanidad que hizo una guerra de independencia para transformarse de colonia a Estado. Fue el primero que tuvo una Constitución escrita; fue el primero que creó un gobierno basado en tres poderes -legislativo, ejecutivo y judicial-. Podía hacer todo esto porque fue la primera sociedad capitalista químicamente pura sin el más mínimo rasgo de feudalismo ni de otro sistema socio-económico. Debemos recordar que las trece colonias comenzaron como empresas comerciales capitalistas y crecieron como tales hasta que crearon una organización política sin precedente histórico. Haití, la República Dominicana y Nicaragua son casos muy diferentes. Ninguna ha desarrollado el capitalismo. Nuestros países no conocieron el feudalismo ni el capitalismo como lo hizo Inglaterra, Estados Unidos o Suiza.

Tome, por ejemplo, el caso de Uruguay. ¿No solían decir que Uruguay era la Suiza de América? ¿Pero qué sucedió hace 10 años cuando los precios de sus productos de exportación bajaron? También lo hizo la democracia en Uruguay, y surgió una de las peores dictaduras de América. En la historia de Estados Unidos nunca se ha escuchado hablar de un líder militar que haya intentado derrocar el gobierno estadounidense.

-¿Cuál sería el plan o sistema político más apropiado para la República Dominicana?

-El sistema político más apropiado para este país es un gobierno que asegure las libertades públicas y que termine con la dependencia económica, política y militar del país. Terminaría con la ignorancia, la miseria y las enfermedades que son un producto de la miseria. Terminaría con la corrupción y con la falta de autoridad para aplicar las obligaciones legales. Cientos de millonarios han surgido aquí en los últimos años. ¿Haciendo qué? Nada. Robando mientras trabajan en el sector público, usurpando dinero del Estado, que es una manera de robarle a la gente. Esto no es ni democracia ni nada parecido. ¿Por qué quien imponernos un sistema de gobierno que funciona en otros países pero no aquí? Pero en el momento en que alguien dice que la democracia no puede funcionar en un país como este, gritan: “¡Comunista! ¡Cualquiera que hable así es un comunista!.

Aquellos que dicen esto insisten que un periódico que hace campaña a los contras debería continuar siendo publicado libremente en Nicaragua. Y yo le pregunto, ¿cuántos japoneses fueron apresados en los Estados Unidos y dejados y en campos de concentración desde 1942 hasta 1945 durante la Segunda Guerra Mundial? ¿Hubieran permitido las autoridades norteamericanas que un periódico de Chicago o de Washington criticara esas medidas?

-Rafael Trujillo y su dictadura de 31 años (1930-1961) tuvo un gran impacto en las relaciones económicas, políticas y sociales dominicanas. ¿Podría Ud. describir el impacto y las consecuencias que tuvo en la segunda mitad de los años 1980?

-La dictadura de Trujillo fue la primera que promovió el capitalismo en la República Dominicana, para beneficio personal de Trujillo. En 1930 no había aún un banco dominicano. Trujillo fundó el primero en 1941 como un banco estatal al que llamó Banco de Reservas. Lo hizo mediante la compra del Banco Nacional que era llamado aquí la Corporación Bancaria Internacional. Había otros dos bancos, el Royal Bank y el Banco Nova Scotia. Hasta entonces, no teníamos un capitalismo financiero y el capitalismo industrial se limitaba a las plantaciones de caña de azúcar. Los 35 ingenios que había en el país -creados en 1844- comenzaron a desaparecer y fueron reemplazados por ingenios modernos. De estos, Trujillo compró diez que habían sido propiedad de compañías norteamericanas. Y creó dos más para que de los 16 ingenios azucareros 12 fueran de él. Es en esta época que aparece la clase obrera debido a que Trujillo sacó a los haitianos y a los cocolos reemplazándolos por dominicanos en el 1950. Trujillo monopolizaba todas las empresas en las que intervenía.

Debe comprenderse que sin este monopolio no hubiese sido posible desarrollar el capitalismo en la República Dominicana. El monopolio fue lo único que garantizó el cúmulo de capitales para nuevas inversiones. No que Trujillo lo supiera, pero su instinto lo llevó a seguir las reglas del capitalismo y comenzó a monopolizar la industria de la sal, como los ingleses lo hicieron en la India. Así mismo creó la primera moneda nacional, el peso dominicano. Hasta 1947 la moneda que se utilizaba en la República Dominicana era el dólar norteamericano. Fundó el Banco Central y el Banco Agrícola -ambas empresas del Estado -.

Al mismo tiempo promovió el desarrollo de las industrias más importantes -aceite de maní, cemento, armas, vidrio y líneas de transporte marítimo-. Como dije, terminó siendo el gran motivador del desarrollo capitalista. Pero debemos notar que el capitalismo dominicano está muy lejos de ser igual al capitalismo estadounidense, francés, holandés o suizo. La burguesía está en proceso de formarse. Sin embargo, políticamente el país se encuentra en un estado que corresponde a un capitalismo tardío, y es esa la contradicción.

-¿Tiene el modelo socialdemócrata de Europa del Oeste algún tipo de relevancia en el Tercer Mundo?

-El Partido Revolucionario Dominicano (PRD) es miembro de la Internacional Socialista, pero la socialdemocracia no puede funcionar aquí. La socialdemocracia funciona sólo donde hay un exceso de capital que se distribuye de tres maneras: al gobierno para que construya calles, sistemas de comunicación, escuelas y hospitales, así como para pagarle a los servidores civiles salarios decentes para que sean ofrecidos servicios adecuados entre capitalistas, para que queden satisfechos de los beneficios que reciban; y finalmente, entre trabajadores, pequeños y medianos propietarios para que puedan vivir bien y puedan mantener un poder adquisitivo bueno y en consecuencia no creen problemas políticos. Sólo de esta manera la socialdemocracia puede funcionar puesto que en un país socialdemócrata no existe el desempleo ni la inflación; no le falta el seguro social a los enfermos no pueden ser tratados allí, y los que no se han deteriorado no tienen las medicinas adecuadas.

Esta realidad debe ser vista, no en libros de historia pues curiosamente 12 ó 14 años atrás no se había escrito libros analizando la historia. Habían marxistas que repetían frases de Marx y Lenin sin aplicarlas a la realidad dominicana. Sólo ahora se comienza a comprender lo que ha sucedido en la República Dominicana y a comprender que aquellos que quieran aplicar los principios d e la democracia estadounidense en nuestro país intentaban hacer que un ratón cargue a un elefante. Es increíble que los Estados Unidos no puedan comprender de que la realidad en los países del Tercer Mundo es diferente a la de los Estados Unidos. En consecuencia, mientras nuestros países dependan económica, política y hasta militarmente de los Estados Unidos no existe la posibilidad de que nuestros países salgan de la crisis política perpetua.

-¿Cómo explicaría a un extranjero lo que es el Partido de la Liberación Dominicana (PLD)?
-Es un partido que lucha por liberar al pueblo dominicano de la dependencia económica, política y militar, de la ignorancia, la enfermedad y el desempleo. En este momento, más del 26% de los dominicanos están desempleados. Cualquier persona que se detenga en la esquina de un semáforo encontrará personas de distintas edades, desde jóvenes hasta viejos vendiendo disparates para vivir. Cualquiera que desee convencerse de nuestro atraso sólo debe contar el número de carros lujosos que han entrado al país exentos de impuestos entre 1985 y 1986, el último año de la presidencia de Jorge Blanco. En 1935, Santo Domingo tenía 70,000 habitantes, hoy tenemos 1.6 millones. Pocos tienen acceso a la energía eléctrica y al agua.

-¿Es el PLD un partido de izquierda?
-Sí, lo es.

-¿Tiene un programa socialista?
-No.

-¿Entonces cuál es el programa del Partido?
-La realidad dominicana nos impide tener un programa socialista. En este país debemos tomar medidas para resolver los problemas dominicanos. Por ejemplo, aquí no hay autoridad que pueda aplicar las decisiones y leyes públicas. No hay jueces que condenen a los culpables, y los condenados compran su libertad. Uno debe imponer su amor por el país y por su gente aunque sea instaurando la pena de muerte.

-Durante las elecciones de 1978, el PLD obtuvo el 1% de los votos; en 1982 recibió el 10% y este año recibió el 18%. En su opinión, ¿cuáles factores explican el incremento del apoyo al PLD?
-Gran parte de la población está cansada del desorden general en que vivimos, la única organización política en la historia del país que ha demostrado tener capacidad para enfrentar esta situación es el PLD. El PLD no se ha involucrado en escándalos y tiene la reputación, la mística, de luchar y trabajar por el pueblo. Ningún miembro del PLD puede ser acusado de mentiroso, ladrón, o charlatán o de ser un político ignorante. El PLD es excepcional en la historia dominicana y en la historia de cualquier país del Tercer Mundo.

sábado, 28 de marzo de 2020

Antonio Gramsci, un pensamiento para nuestro siglo










Gramsci escribió sobre teoría política, sociología, antropología y lingüística. Su obra de debe ser estudiada en su relación con la política, la cual reconoce como actividad dominante.

El 27 de abril de 1937 desaparece físicamente Antonio Gramsci, uno de los más importantes intelectuales orgánicos del Siglo XX.

Su aporte a la causa de los pueblos, en contra del capitalismo y del fascismo y la potencia de su pensamiento quedó plasmado en la frase del fiscal al juez, al culminar su requisitoria: "¡Tenemos que impedir que este cerebro funcione durante veinte años!". Fracasaron en su intento; el creador de los Cuadernos de la Cárcel es herramienta indispensable para entender la actualidad y el cambio de época que vivimos…  Ofrecemos un recorrido por algunas categorías de su praxis política:

La Gran Política y la política pequeña

La obra de Gramsci debe ser estudiada en su relación con la política, la cual reconoce como actividad dominante. La acción política es expresión de la praxis que históricamente se manifiesta como economía y filosofía en su proyección presente y futura. La política refleja las tendencias del desarrollo del bloque histórico, en el cual el grupo dominante, estimulado por su prestigio económico, impone su cultura, ideología y organiza la sociedad. Los sectores dominantes buscan los mecanismos para mermar la resistencia y contar con el consenso de los gobernados. La gran política comprende las cuestiones vinculadas con la creación de nuevos Estados, la lucha por la destrucción, defensa o conservación de determinadas estructuras económico-sociales. La pequeña política comprende las cuestiones cotidianas en el interior del Estado.

El Estado (burgués): consenso más coerción

En la Gran Política sitúa al Estado y la lucha por la superación del modelo capitalista, la cual es reflejo de la disputa por la conquista del poder político. El Estado ha sido siempre el protagonista de la historia, en él se centra la potencialidad de las clases poseedoras, que se organizan y unen por encima de las diferencias y de las pugnas que produce la competencia, para mantener sus privilegios, dice Gramsci.

“El Estado es todo el complejo de actividades prácticas y teóricas con las cuales la clase dirigente no sólo justifica y mantiene su dominio, sino también logra obtener el consenso activo de los gobernados.”

El Estado burgués es igual al consenso más la coerción. El consenso se construye a través de diversas vías, como la educación, la familia, la religión, la moda, la cultura, etc. Así, de manera sutil, los gobernados participan voluntaria y activamente con el poder. Cuando algo falla, los sectores dominantes apelan a la fuerza, a la coerción, a la violencia de los aparatos represivos del Estado. Asì se construye su hegemonía.

La hegemonía en el pensamiento marxista-leninista de Gramsci

Gramsci define hegemonía como la unidad de la dirección política, intelectual y moral que ejerce una clase social sobre la sociedad en un momento histórico dado. En las sociedades divididas en clases, como la nuestra, la hegemonía se forja a partir del uso de la fuerza para mantener el dominio sobre las clases antagónicas. En los casos de sociedades en las que se elimina la lucha de clases (o se puede regular sin que adquiera un carácter violento) es suficiente con el consenso para mantenerse cohesionada.

Gramsci destaca que el sector dominante de la sociedad ejerce su poder básicamente porque logra imponer su filosofía, sus costumbres, el sentido común, que facilitan la identificación inconsciente del pueblo con la clase dominante. Para lograr esta colaboración con quienes nos dominan, debe haber una serie de compromisos, alianzas, acuerdos, forcejeos, en los cuales la clase dominante cede a las presiones de los trabajadores con aumentos de sueldos, servicios de salud, educación, seguridad social. Así, la burguesía (en este caso la clase dominante) se erige, se presenta como la representante de toda la sociedad.

Cuando se produce la división en los trabajadores, la burguesía aprovecha para recortar los derechos o acuerdos, como ocurre hoy en Europa, en el contexto del neoliberalismo. Por ello Gramsci considera que el proletariado debe trascender la lucha exclusiva por reivindicaciones económicas (economicismo), para enfrentar y superar la dominación política de la burguesía. Pero para esto debe definir en dónde se sitúa el poder, en que sector de la sociedad se concentran las decisiones fundamentales.

Sociedad política y sociedad civil

Los sectores dominantes se organizan en la “Sociedad Política”, la cual ejerce la dominación a partir de la administración del Gobierno y el control del Estado mismo; y la “Sociedad Civil”, desde donde se dirige la sociedad. Esta última la vemos en las organizaciones “privadas” (grupos empresariales, de presión, sectores religiosos, clubes, lobbys, etc.) en las cuales la burguesía dicta el comportamiento socialmente válido, decide lo bueno y malo, los gustos y erige la estructura legal que soporta la dominación. En otras palabras, nos induce su ideología.

Cada época histórica ha desarrollado grupos sociales, entre los cuales existe uno dominante. Este grupo hace la historia, conduce y educa al pueblo subordinado. Una clase social que ha logrado fundar un Estado logra la hegemonía si existe una identificación entre gobernantes y gobernados. Esto sólo es posible en el momento en el que existe un equilibrio entre la sociedad política y la “Sociedad Civil”, cuando se forma el Bloque Histórico.

La crisis orgánica

Hay dos momentos en el concepto de Gramsci de crisis. El marxista italiano reconoce en el capitalismo un sistema que se ha desarrollado en una constante crisis, sin que esto implique su desaparición. El capitalismo da respuesta a sus etapas difíciles ajustándose a los retos que le plantea su propio desarrollo, así como a las exigencias que le plantean los trabajadores.

Al analizar la situación italiana, con la llegada del fascismo, Gramsci entiende que no se trataba de una crisis recurrente del capitalismo, sino de una circunstancia especial en la que la burguesía sacrificó a una parte considerable de la misma para imponer un régimen de Estado absoluto que garantizara su existencia. De allí el nacimiento del fascismo y el nazismo.

A esta crisis la llamó crisis orgánica o crisis hegemónica, durante las cuales la clase dominante no tiene la capacidad de hacer avanzar su proyecto, desarrollar las fuerzas productivas y mantener su hegemonía, es decir de dominar; y los dominados no quieren seguir en esta condición. En estas etapas se agudizan los conflictos sociales. El papel de las clases subalternas consiste en profundizar estas contradicciones, para generar el cambio.

La crisis consiste precisamente en que muere lo viejo, sin que pueda nacer lo nuevo. Estas etapas generan un ambiente propicio para que surjan ideas para reorganizar y reestructurar la vida del Estado. En estas ocasiones,

“La clase dirigente tradicional que tiene un numeroso personal adiestrado, cambia hombres y programas y reasume el control que se le estaba escapando con una celeridad mayor de cuanto ocurre en las clases subalternas; si es necesario hace sacrificios, se expone a un porvenir oscuro cargado de promesas demagógicas, pero se mantiene en el poder, lo refuerza por el momento y se sirve de él para destruir al adversario y dispersar a su personal directivo que no puede ser muy numeroso y adiestrado. “

Si estuvo dispersa en varios partidos, se aglutina en torno a una dirección única “capaz de solventar la crisis y el peligro inminente para su dominación”. Pudiera optar por soluciones de fuerza en las que se llegue incluso al exterminio de la dirigencia del sector contra hegemónico (el fascismo en Italia, las dictaduras del Cono Sur o el uso reciente de paramilitares); pero puede ocurrir que ceda en aspectos coyunturales para paliar la crisis.

Guerra de movimientos, guerra de posiciones

No existe una fórmula única para el cambio. La cuestión es definir una táctica para movilizar grandes masas o la estructuración de pequeños grupos con miras a acumular fuerzas o visto desde al arte militar, la conveniencia de aplicar una guerra de movimientos o una guerra de posiciones.

De acuerdo con el análisis gramsciano, si un Estado se sostiene mediante el uso de la coerción (la fuerza), dejando en un segundo plano el consenso (predomina la Sociedad Política sobre la Sociedad Civil) para destruirlo sólo basta la fuerza de quienes pretendan tomar el poder. En estos casos es recomendable una “Guerra de Movimientos”, como en la Revolución bolchevique de Octubre en Rusia.

Ahora, si en existe una Sociedad Civil fuerte y el Estado reposa su dominio en el consenso, dejando en un segundo plano a la Sociedad Política, no bastará con destruir el aparato represivo y tomar el gobierno, pues la dominación continuará viviendo en la Sociedad Civil y es allí en donde hay que combatirlo mediante la “Guerra de Posiciones”. En las condiciones de desarrollo del capitalismo en Occidente, como en Europa y América Latina, se requiere conquistar progresivamente espacios de poder: economía, educación, cultura, religión, entre otros.

En su opinión, la Sociedad Civil bajo el marco del capitalismo no puede ser superada sin la participación consciente del pueblo, razón por la que la lucha se desenvuelve básicamente en el plano político-ideológico-cultural con la clase obrera organizada.

El Partido como Príncipe Moderno y el intelectual orgánico

La tarea de la Clase Obrera es ganar el apoyo de los restantes sectores dominados (el campesinado, los comerciantes, estudiantes, amas de casa y otros), presentando un proyecto que incluya los anhelos de aquellos interesados en luchar contra la hegemonía de la burguesía.

Para tomar el Estado la clase obrera transcurre tres etapas: a) La fase económica, de lucha por sus reivindicaciones básicas; b) La disputa de la hegemonía en la Sociedad Civil en la cual se unifican los sectores subalternos; c) La fase en la que alcanza la hegemonía en la Sociedad Política o fase estatal, se construye el Bloque Histórico.

Es necesaria, entonces una organización de la clase obrera que le permita actuar cohesionada, con eficacia para construir la nueva sociedad. Dicha organización es el Partido Político. El Partido debe fundar el nuevo Estado. No es una simple colectividad, sino una institución que sirve a determinados intereses políticos y económicos el cual es concebido, estructurado y dirigido para transformarse en una concepción del mundo. El Partido como “príncipe moderno” debe ser el vocero y estructurador de esa voluntad colectiva hacia el socialismo.

Tiene el Partido la tarea de promover la voluntad colectiva de los trabajadores. Todo miembro activo de un partido, por cumplir funciones político-organizativas, es un intelectual. Pero ya no un “intelectual tradicional”, individualista y elitista, sino un “intelectual orgánico” nacido del pueblo y ligado a él en su lucha.

El partido es el encargado de forjar la estrategia para llevar al poder la contrahegemonía al dominio de la burguesía. Pero para esto es necesario recordar con Gramsci que, “Es (…), necesario atraer la atención hacia el presente tal como es, si se quiere transformarlo. Pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad.”

Un sistema de ideas forjado en la lucha que nos lleva a recordar a Gramsci tal y como él se definía:

“… Yo no quiero hacer el papel ni de mártir ni de héroe. Creo ser simplemente un hombre medio, que tiene sus convicciones profundas, y que no las cambia por nada en el mundo.”

Por: teleSUR/JO-JM





viernes, 27 de marzo de 2020

Novela La Mañosa: Nación e Identidad


 

Por: Diómedes Núñez Polanco

La debilidad social e institucional viciaba las acciones que pre¬tendían impulsar el progreso. «[…] las continuas revueltas armadas —observa Juan Bosch— causaron tantos males al país que contribu¬yeron a impedir su desarrollo. En una forma o en otra, todos los dominicanos sufrieron las consecuencias de esas contiendas perso¬nalistas planteadas y resueltas a balazos».

Esas luchas llegaron a constituirse en sucesos tan cotidianos que, durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, pasaron a ser parte de los jugosos negocios que realizaban los co¬merciantes europeos del Caribe.

En 1869 el ministro de Finanzas (Hacienda) del gobierno de Bue¬naventura Báez señalaba en unos 10,801,893.00 pesos las deudas ac¬tivas y pasivas del país. Que de ellas ocupara el tercer lugar la titulada «Deuda por concepto de Revoluciones» (399,589.00 pesos),da una idea de la importancia que tenían las insurrecciones en la época.

Los centros comerciales del Caribe, cuyos dueños eran casi todos europeos, probablemente obtenían tanta ganancia con el financia¬miento de revoluciones como con sus transacciones mercantiles.

En correspondencia con la desnaturalización de esas luchas, el profesor Bosch ha profundizado en sus causas:
En agosto de 1966 me dolía de las interminables guerras civiles que había padecido el país, y La Mañosa, escrita algo más de treinta años antes de esa fecha, era la expresión nove¬lada de ese dolor; pero para ese mes de agosto de 1966 igno¬raba la causa de esas guerras civiles tanto como la ignoraba cuando escribí la novela; y en agosto de 1968 estaba dicien¬do, en Composición social dominicana, que la causa de nuestras guerras intestinas era la lucha de clases, una lucha de clases que carecía de orientación ideológica y que además se lleva¬ba a cabo entre capas diferentes de una numerosa pequeña burguesía que peleaban a muerte porque la guerra civil fue, durante muchísimo tiempo, el canal de ascenso social más seguro que conocía el país.

Sería al final de sus «Palabras para la edición especial» de la obra, cuando Bosch puso definitivamente el dedo en la llaga de la razón profunda de ese caos permanente de las asonadas. Luego de seña¬lar «la sensación de inutilidad de nuestras mal llamadas revolucio¬nes», colocó sobre la mesa una granada con la espoleta despren¬dida: «Gracias a ellas hubo hombres que ascendieron socialmente, pero fueron tan contados que no cuajaron en una burguesía, y sin una burguesía que lo dirigiera el país no tenía salida histórica».

Una clase social de ese peso solo podía surgir con considerable acumulación de capitales tanto en bienes económicos como en re¬cursos humanos. En un siglo el país se ha transformado, especial¬mente en las últimas cuatro décadas. De una población de 894,665 habitantes en 1920, se cuenta hoy con alrededor de 11 millones.

Las rancherías y bohíos en que habitaba la mayoría de los dominica¬nos, a principios de siglo XX, han disminuido considerablemente; solo en el año 2000 se consumió más cemento por metro cuadrado de construcción que cualquier otro país de América Latina y Canadá.

En 1963, a un siglo de la Revolución Restauradora, el presu¬puesto de la República era de 176 millones de pesos, y 37 años después, el del 2000, ascendió a más de 51 mil millones.33 Desde 1905 hasta 1947 el dólar estadounidense era la moneda oficial del país.

Fue en ese último año, con la fundación del Banco Central, que se creó el peso oro dominicano. Apenas pocos años antes, se habían instalado entidades financieras estatales, como el Ban¬co de Reservas de la República Dominicana, en octubre de 1941, y el Banco Agrícola e Hipotecario, en 1945. La primera entidad financiera importante de capital privado vino a fundarse en 1963, el Banco Popular Dominicano. Hoy, entre bancos y financieras, funcionan más de cien.

República Dominicana ha dado un gran salto en términos de acumulación de riquezas e inversiones. En ello Bosch ha jugado su papel: las ejecutorias de su breve gobierno, la Constitución de 1963 y su aporte al desarrollo del ejercicio democrático, con la fundaciónde dos partidos que han contribuido de manera estelar con el avance de las libertades públicas y el ordenamiento de la sociedad.

Hay notorios progresos en la capitalización del país al encontrarse en la etapa de transición política y económica que, en función de la naturaleza y el ritmo del proceso ylo ha conducirlo hacia mayo¬res niveles de bienestar.

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